
En la ITV se revisan 10 grupos de elementos: identificación del vehículo, acondicionamiento exterior (carrocería, retrovisores, limpiaparabrisas), acondicionamiento interior (asientos, cinturones, velocímetro), alumbrado y señalización, emisiones contaminantes, ejes/ruedas/neumáticos/suspensión, dirección, frenos, motor/transmisión y otros equipos. En 2024, el 75% de los rechazos se concentró en solo 4 áreas: luces (22,6%), emisiones (21,5%), neumáticos/suspensión (19,9%) y frenos (11,4%). La inspección dura entre 20 y 30 minutos y el coche pasa por una línea con varias estaciones donde se usan equipos como el frenómetro, el regloscopio y el analizador de gases.
Cómo funciona la inspección: el recorrido de tu coche por la estación
Antes de detallar qué miran, conviene entender cómo es el proceso. Muchos conductores llegan a la ITV sin saber qué les espera, y eso genera nervios innecesarios.
Fase 1: Oficina y documentación
Al llegar a la estación, entregas la documentación en ventanilla (o pasas directamente a la línea si usas ITV Digital). Se comprueba que llevas el permiso de circulación, la tarjeta de inspección técnica y el seguro en vigor. Si falta alguno de estos documentos, no podrás pasar la inspección. No necesitas llevar el DNI, aunque es recomendable tenerlo encima.
Fase 2: Inspección visual exterior e interior
Un inspector revisa visualmente el exterior del coche: carrocería, retrovisores, matrícula, luces, limpiaparabrisas, cristales. Después revisa el interior: asientos, cinturones, volante, velocímetro, campo de visión.
Fase 3: Inspección en foso o elevador
El coche se coloca sobre un foso o en un elevador para inspeccionar los bajos: chasis, suspensión, dirección, frenos, escape, depósito de combustible, transmisión. El inspector busca fugas, holguras, corrosión y daños estructurales.
Fase 4: Pruebas con máquinas
Se realizan pruebas instrumentales: alineación de faros con el regloscopio, eficiencia de frenado con el frenómetro, holguras de la dirección, y medición de emisiones contaminantes con el analizador de gases (opacímetro en diésel, analizador de cuatro gases en gasolina).
Fase 5: Resultado
Recibes el informe con el resultado: favorable, favorable con defectos leves, desfavorable o negativa. Si es favorable, te entregan la pegatina V-19. Todo el proceso dura entre 20 y 30 minutos.
Los 10 puntos que revisan: detalle completo
1. Identificación del vehículo
Qué miran: Que la matrícula, el número de bastidor (VIN), la marca y el modelo coincidan con la documentación que presentas.
Lo que la gente no sabe: Si alguna vez has tenido un golpe que haya afectado a la zona donde está grabado el número de bastidor, comprueba que sigue siendo legible antes de ir a la ITV. Una placa de bastidor ilegible o que no coincide con la documentación puede dar resultado negativo, y el vehículo podría ser retirado de circulación. También revisa que la matrícula esté limpia, legible y correctamente fijada. Una matrícula doblada o con los caracteres borrados es defecto grave.
2. Acondicionamiento exterior
Qué miran: Carrocería y chasis (oxidación, aristas cortantes, piezas sueltas), puertas (apertura y cierre), retrovisores (estado y fijación), limpiaparabrisas (funcionamiento), cristales (homologación, roturas), guardabarros, protecciones laterales y traseras.
Dato práctico: Las fisuras en el parabrisas son una de las causas de rechazo más frustrantes, porque muchos conductores conviven con un chinazo durante meses pensando que «no pasa nada». Si la grieta está en la zona de barrido del limpiaparabrisas del conductor y afecta al campo visual, es defecto grave. Si el chinazo es pequeño y está fuera de la zona de visión directa, generalmente se considera defecto leve. Pero si ha crecido hasta convertirse en una grieta, será grave independientemente de la ubicación. Reparar un chinazo a tiempo cuesta entre 40 y 60 €; cambiar el parabrisas completo puede superar los 300 €.
3. Acondicionamiento interior
Qué miran: Asientos y anclajes, cinturones de seguridad y sus fijaciones, dispositivos de retención infantil (si están instalados), sistema antihielo/antivaho, antirrobo, velocímetro, campo de visión directa, salientes interiores.
Lo que provoca más suspensos: Los cinturones de seguridad. No solo los delanteros: también revisan los traseros. Un cinturón que no se retrae, una hebilla que no cierra bien o un anclaje suelto es defecto grave automático. Antes de ir a la ITV, siéntate en cada plaza del coche y prueba cada cinturón. Son 2 minutos que pueden ahorrarte una segunda visita.
También se comprueba que no haya objetos colgando del retrovisor interior ni elementos que limiten el campo de visión del conductor. Un ambientador grande, un rosario o demasiados adornos en el espejo pueden ser motivo de defecto.
4. Alumbrado y señalización
Qué miran: Todas las luces: cruce, carretera, posición, freno, intermitentes, antiniebla, marcha atrás, matrícula, emergencia. Además, la alineación de los faros se mide con un aparato llamado regloscopio, que comprueba la altura e inclinación del haz de luz.
Primera causa de rechazo en España (22,6% de defectos graves en 2024). La mayoría de problemas son bombillas fundidas que no se han cambiado, faros desalineados (tras un golpe o simplemente por el paso del tiempo) o faros con el cristal opaco que reducen la potencia luminosa.
Truco que te ahorra la segunda visita: La noche antes de la ITV, aparca frente a una pared y enciende cada luz una por una. Pide a alguien que pise el freno mientras compruebas las luces de frenado. No olvides la luz de matrícula trasera, que es la gran olvidada: ilumina la matrícula por la noche y es obligatoria.
5. Emisiones contaminantes
Qué miran: Los niveles de emisiones del tubo de escape. En coches de gasolina, se usa un analizador de cuatro gases (CO, CO2, HC, O2). En diésel, se mide la opacidad del humo con un opacímetro. Los límites varían según el año de fabricación del vehículo: cuanto más moderno, más estricto. Además, en vehículos matriculados desde 2008, se comprueba que el testigo MIL (avería del motor) no esté encendido.
Segunda causa de rechazo (21,5% en 2024). Los coches diésel con muchos kilómetros y los que hacen solo trayectos urbanos cortos son los más propensos a fallar. El filtro de partículas necesita alcanzar altas temperaturas para regenerarse, algo que no ocurre en recorridos de 5-10 minutos por ciudad.
Consejo de taller: Antes de ir a la ITV, conduce al menos 20-30 minutos por carretera o autovía a un régimen de 2.500-3.000 rpm. Esto ayuda a limpiar el sistema de escape y reduce las emisiones medidas. No es un truco para engañar a la máquina: es la forma correcta de que el coche funcione a su temperatura óptima de operación.
6. Ejes, ruedas, neumáticos y suspensión
Qué miran: Estado de los ejes, profundidad del dibujo del neumático (mínimo 1,6 mm), estado general de los neumáticos (sin hernias, cortes, deformaciones), que los neumáticos del mismo eje sean iguales, que las medidas coincidan con la ficha técnica, estado de los amortiguadores y componentes de la suspensión.
Tercer motivo de rechazo (19,9% en 2024). Un dato que pocos conocen: en neumáticos no existen defectos leves. Cualquier anomalía detectada es, como mínimo, defecto grave. Si el inspector ve cables asomando o grietas profundas, el defecto es muy grave y el coche sale en grúa.
Lo que muchos ignoran: No basta con que los neumáticos tengan dibujo suficiente. Si el desgaste es irregular (más gastado por dentro, por fuera o por el centro), es defecto grave igualmente, porque indica un problema de alineación, presión o suspensión que afecta a la seguridad.
7. Dirección
Qué miran: Holguras en el volante y la columna de dirección, estado de la caja de dirección, rótulas, tirantes, servodirección. Se comprueba que no haya juego excesivo ni fugas en el circuito hidráulico.
Señal de alerta antes de la ITV: Si al soltar el volante el coche se desvía claramente hacia un lado, si notas holgura al girar (que el volante «se mueve» antes de que las ruedas reaccionen) o si escuchas golpeteos al pasar baches, es muy probable que tengas un defecto en este grupo.
8. Frenos
Qué miran: Eficiencia de frenado del freno de servicio (pedal), freno de estacionamiento (freno de mano) y freno de socorro. Se mide con un frenómetro que registra la fuerza de frenado de cada rueda. También se comprueba visualmente el estado de discos, pastillas, latiguillos y el desequilibrio entre las ruedas de un mismo eje.
Cuarta causa de rechazo (11,4% en 2024). El frenómetro es implacable: mide con precisión si cada rueda frena lo que debe. Un desequilibrio de frenado entre ruedas del mismo eje (por ejemplo, la derecha frena mucho más que la izquierda) es defecto grave, incluso si la eficiencia total es correcta.
Dato práctico: Si tu coche ha estado mucho tiempo parado, los discos pueden tener una capa superficial de óxido. Antes de ir a la ITV, da unas frenadas progresivas en una zona segura para limpiar los discos. Esto mejora la eficiencia de frenado medida.
9. Motor y transmisión
Qué miran: Estado general del motor, pérdidas de aceite, anclajes del motor, batería, depósito de combustible y conducciones (fugas, corrosión, grietas), sistema de escape (modificaciones no homologadas, estado), transmisión.
Lo que más sorprende a los conductores: Las modificaciones en el escape. Si has cambiado el silencioso por uno deportivo no homologado, o si has eliminado el catalizador o el filtro de partículas, la ITV será desfavorable o negativa. Cualquier modificación del sistema de escape debe estar homologada e inscrita en la ficha técnica.
10. Otros equipos
Qué miran: Tacógrafo (en vehículos obligados), limitador de velocidad, depósito de combustible, dispositivos para transporte de mercancías peligrosas. Este grupo afecta principalmente a vehículos profesionales y de transporte.
Cuánto cuesta la ITV y cuánto puede costarte no pasarla
Los precios de la ITV varían según la comunidad autónoma. Para un turismo de gasolina, oscilan entre 30 € y 55 €. Los diésel son algo más caros (5-15 € más) porque la prueba de emisiones es más compleja. Si no pasas a la primera y tienes que volver, la segunda inspección (solo de los puntos fallidos) cuesta entre 15 y 20 € si vuelves en los primeros 15 días.
El verdadero coste de no pasar la ITV no está en la tasa: está en las multas. Circular con la ITV caducada: 200 €. Circular con ITV negativa: 500 €. Y si tienes un accidente con la ITV caducada, tu aseguradora puede negarse a cubrir los daños.
Checklist definitivo: los 15 puntos que debes revisar antes de ir
Basándonos en las estadísticas de rechazo, esta es la revisión que recomendamos hacer antes de cada ITV. Cubre el 90% de los motivos de rechazo:
- Todas las luces exteriores (incluida la de matrícula y la de marcha atrás).
- Limpiaparabrisas (que funcionen y que las escobillas no dejen marcas).
- Líquido lavaparabrisas (que haya suficiente y que salga por los surtidores).
- Neumáticos (profundidad del dibujo, estado general, que sean iguales por eje).
- Presión de neumáticos (la correcta según el fabricante).
- Cinturones de seguridad (todos, incluidos los traseros).
- Retrovisores (que no estén rotos y se ajusten correctamente).
- Parabrisas (sin grietas en la zona de visión del conductor).
- Matrícula (limpia, legible, bien sujeta).
- Frenos (prueba básica de frenado, comprobar freno de mano).
- Niveles de líquidos (aceite, refrigerante, frenos).
- Debajo del coche (que no haya manchas de fugas).
- Testigos del cuadro de mandos (ninguno encendido, especialmente el MIL).
- Documentación (permiso de circulación, tarjeta ITV, seguro en vigor).
- Estado de la carrocería (sin aristas cortantes ni piezas que puedan desprenderse).
Si los 15 puntos están bien, las probabilidades de pasar a la primera son muy altas.
¿Listo para pasar la ITV? En itvcerca.es te ayudamos a encontrar la estación más cercana y a gestionar tu cita previa. Una buena revisión previa es la mejor inversión antes de la inspección.



